Solidaridad con los periodistas en México

Share:

Latest Content

New Public Charge Rules Have Chilling Effects on Immigrants and Their Children

Aug 07 | Experts explain the Trump administration’s expanded public charge rule, its impact on immigrant families and children, and the growing fear driving disenrollment from food, housing, and healthcare programs nationwide.

Californians Have a Right To Know About 911 Calls From Ice Detention Centers

If passed, CA Senate Bill 423 would require disclosure of 911 calls and related records from privately-run detention centers in California.

Author Related

How Will Women of Color Vote in November? A New Poll Offers Some Surprising Insights

May 10 | A new poll reveals that AAPI, Black, and Latina/x women voters feel overlooked by policymakers. Our panel of experts discuss key issues and how candidates can effectively engage this critical voting bloc.

Combaten mitos sobre la vacuna Covid-19 entre comunidades indígenas oaxaqueñas

California es uno de los estados más diversos que acoge a los inmigrantes de diversas etnias del mundo, en especial a los indígenas mexicanos.

Seis periodistas han sido asesinados en México este año: José Luis Gamboa de Veracruz, el 10 de enero; Margarito Martínez Esquivel, de Tijuana, el 17; Lourdes Maldonado también de Tijuana, el 23; Roberto Toledo de Zitácuaro, Michoacán, el 31; Ernesto Islas Flores de Tijuana, el 6 de febrero y Héber López de Salina Cruz, Oaxaca, el. 

En comparación, en todo 2021, hubo nueve asesinatos. Y 147 desde comienzos del año 2000. 

La situación empeora. 

A nuestros colegas mexicanos no solamente los matan: Desde 2000, se acumularon más de 20 desapariciones de periodistas sin esclarecer. Los ataques a golpes, el robo de materiales de trabajo, las llamadas telefónicas con amenazas, son miles. 

La criminalización de las víctimas por los responsables de esclarecer los crímenes es ya común. Investigaciones se dilatan artificialmente. Datos que se para revictimizar a los atacados.

Como si la vida de un periodista no valiera nada.

Los culpables son raramente identificados, arrestados, acusados o castigados.  

Ejercer la profesión periodística en México es hoy casi como dibujarse un blanco en la espalda, donde los asesinos puedan apuntar. Es como vivir en un país en guerra. 

El peligro acecha tanto desde el hampa como desde círculos del poder incómodos con las verdades que destapan nuestros colegas. 

No quieren que las verdades que buscan los periodistas salgan a la luz. Si son narcos, porque peligran sus ganancias; si son políticos, porque la libertad de expresión es su enemigo y el derecho de la ciudadanía a estar informada, su mayor amenaza. 

En México, como en otros países latinoamericanos, la violencia parece imparable: un centenar de personas mueren cada día por violencia. Casi todos los crímenes quedan impunes.

Cada crimen que no se investiga es una invitación al próximo. 

La semana pasada en la conferencia de prensa matutina del presidente López Obrador los periodistas se negaron a hacerle más preguntas, en protesta por estos asesinatos. 

Una colega local leyó entre lágrimas los nombres de los asesinados. Todos dijeron “Presente”.  

Es que ya no pueden más. 

También protestaron en el Senado y la Cámara de Diputados. 

“Trabajamos bajo la sombra de ser asesinados y nuestros crímenes no se aclaran”, dijeron. 

El mes pasado, los periodistas en al menos 30 ciudades exigieron un alto a los asesinatos. 

“Nos queremos con vida”, dijeron. 

Los periodistas y sus aliados reaccionan; organizan movilizaciones y protestas, apelan al poder ejecutivo. Pero los ataques siguen.. Siguen, porque el sistema de impunidad requiere que a la injusticia le siga el silencio. 

Y el resultado es la autocensura. Múltiples medios locales mexicanos se limitan a informar sobre espectáculos y novedades del vecindario y casi no reportan balaceras, ni cadáveres, ni siquiera en las redes sociales.

Pululan las zonas de silencio. 

Cuando los periodistas y sus editores, por temor, dejan de informar a la comunidad, la situación es urgente. 

A los periodistas mexicanos que se están movilizando  expresamos nuestra  honda solidaridad con su situación. Apoyamos totalmente sus demandas al poder ejecutivo de protección, esclarecimiento y justicia. 

Si no obra un cambio en sus prioridades el país vecino será un desierto informático, donde el crimen y el desgobierno reinarán desde las tinieblas. Y no habrá nadie para desenmascararlos.