Los republicanos siguen dudando de la integridad de las elecciones, a pesar de que los expertos afirman que existen salvaguardias rigurosas para garantizar unas elecciones seguras.
En 2022 se estÔn presentando trescientos candidatos que no creen que Joe Biden haya ganado las elecciones presidenciales de 2020. No todos ganarÔn, pero el tan sólo imaginarse a la mitad de ellos en algún cargo oficial es un pensamiento que resulta perturbador.
SegĆŗn los expertos electorales, hay tantas salvaguardias para proteger la integridad de las elecciones que el no encontrar pruebas de fraude brinda tranquilidad, pero no sorprendente.
“A pesar de los muchos desafĆos que los funcionarios electorales enfrentaron en 2020 con la pandemia y con una participación rĆ©cord, los funcionarios federales y los expertos en seguridad electoral declararon que esa elección fue la mĆ”s segura de la historia”, dijo Derek Tisler, un especialista en elecciones del Centro Brennan. “Confiamos en que 2022 tendrĆ” un resultado similar”.
Tisler habló durante una conferencia de prensa organizada por EMS (Servicios de medios étnicos) junto a la Secretaria de estado de California, Shirley Weber.
Aun asĆ, y a pesar de la evidencia de lo contrario, los datos de Pew Research dicen que sólo una cuarta parte de los republicanos cree que los votos emitidos en persona en las elecciones de mitad de perĆodo se contarĆ”n con precisión, mientras que sólo cuatro de cada diez estĆ”n muy o algo seguros de que los votos por correo y en ausencia se contarĆ”n con precisión.
Por otro lado, los demócratas confĆan abrumadoramente en que los votos en persona se contarĆ”n con precisión (95%) y han aumentado su confianza en el voto por correo y en ausencia desde 2020. Casi nueve de cada diez (88%) estĆ”n muy o algo seguros, en comparación con el 77% en 2020.
Tisler dijo que los trabajadores electorales de todo el paĆs cuentan las papeletas y luego las comprueban y vuelven a comprobar con otros registros hasta que todas las papeletas elegibles han sido contadas e incluidas en el total de votos.
“Estos procesos generalmente se efectĆŗan en pĆŗblico. Los representantes de las campaƱas, los partidos polĆticos, los medios de comunicación y el pĆŗblico en general pueden observar y de hecho observan a los trabajadores electorales mientras cuentan y vuelven a contar las papeletas para asegurarse de que los trabajadores siguen cada paso correctamente, como lo describe la ley”, dice Tisler
Los representantes de las campaƱas, los partidos polĆticos, los medios de comunicación y el pĆŗblico en general pueden observar y observan a los trabajadores electorales mientras cuentan y recuentan las papeletas para asegurarse de que los trabajadores siguen cada paso correctamente, tal y como establece la ley”, afirma Tisler.
El proceso lleva su tiempo y no significa que alguien esté en la trastienda rellenando urnas tras el cierre de los centros de votación local. Los votos tienen una cadena de custodia. En cada paso del camino, observadores de ambos partidos los vigilan.
Sin embargo, los hechos alternativos y las turbas violentas han engendrado un nuevo tipo de polĆtica del resentimiento en Estados Unidos, en la que los aspirantes republicanos aceptan los resultados si ganan; si pierden, hacen afirmaciones de fraude y mala conducta por parte de los demócratas o de los funcionarios electorales. Eso es lo que alegaron el ex presidente Trump y sus partidarios en 2020.
Desde entonces, casi la mitad de los estados han aprobado leyes de voto mĆ”s estrictas que dificultan el sufragio; muchos estados, sobre todo en el sur, han delimitado los distritos electorales para reducir el poder de voto de las minorĆas; algunos han depurado los censos electorales y otros, como Florida y Virginia, han delegado en la policĆa electoral la bĆŗsqueda de los registros de votantes no vĆ”lidos.
Desde el verano de 2021, un grupo especial del FBI (Oficina federal de investigaciones) investigó 100 amenazas creĆbles contra funcionarios electorales y ocho personas resultaron acusadas. Solo una resultó en una sentencia de 18 meses de prisión. Mientras tanto, ha habido un Ć©xodo de trabajadores electorales veteranos que han renunciado desde las elecciones de 2020.
El Centro Brennan elaboró guĆas de protección de los votantes para diez estados donde los vigilantes electorales agresivos, las denuncias falsas y la intimidación de los votantes han sido especialmente altos. EstĆ”n disponibles aquĆ: Arizona, Florida, Georgia, Michigan, Nevada, New Hampshire, Carolina del Norte, Pensilvania, Texas y Wisconsin.
Tisler seƱaló que los funcionarios federales no participan en las votaciones ni en el recuento de los votos. “Eso lo maneja completamente cada estado”, dice. Los funcionarios federales pueden hacer cumplir las leyes de intimidación de los votantes si se les reportan las infracciones. “Pero aparte de eso, el gobierno federal no participa en la administración ordinaria de las elecciones”, dice.
Tras las elecciones de 2020, la certificación de los resultados finales fue impugnada ilegalmente en varios estados, dice Tisler. Las salvaguardias estaban ahĆ, pero fueron ignoradas por funcionarios hiperpartidistas que no hicieron su trabajo.
“Es su obligación legal certificar los resultados finales. No pueden rechazar los resultados simplemente porque no estĆ”n de acuerdo con el resultado”, afirma Tisler, y aƱade que con las elecciones intermedias “hay salvaguardias y los funcionarios y los tribunales estĆ”n preparados para intervenir y asegurarse de que todo el mundo estĆ” cumpliendo la ley.”
Weber, la primera Secretaria de estado de raza negra de California -estĆ” a cargo de la supervisión de los procedimientos electorales del estado- lo cual ofrece garantĆas similares.
“Las elecciones son complicadas a veces”, reconoció, y aƱadió que, aunque el proceso es sencillo, existen salvaguardias que hacen que el recuento sea mĆ”s seguro y garantizan que cada voto se cuente. “Me comprometo a garantizar que su voto cuente. Cada voto que se introduce en el sobre o se deposita en una urna o se participa en el centro de votación local, estamos comprometidos a garantizar que cada voto en California cuente”, afirma Weber.
Advirtió a los votantes de California que deben firmar el sobre si votan por correo. “Tenemos muchas discusiones sobre papeletas que son rechazadas o que tardan mĆ”s tiempo en contarse, o tenemos que ir a verificar y encontrar al votante y hacer que venga a firmar esa papeleta. Te aseguras de que tu voto va a contar inicialmente simplemente firmando la papeleta”, dice.
Y aunque en California no se ha presentado ningún negador de las elecciones, Weber afirma que ha sido demandada mÔs de 50 veces por las elecciones de 2020. Todas esas demandas han fracasado.
“Y la razón por la que estos casos siguen fracasando es porque no hay nada en ellos… No hay información que corrobore los reclamos y alegaciones”, dice. Para que una denuncia prospere es necesario que haya una alegación concreta y una prueba.
“No tenemos gente marchando delante de nuestras urnas con armas, con ātrajes de fatigaā, ese tipo de cosas que vimos este pasado fin de semana en Arizona y otros lugares. No tenemos gente asĆ”, aƱadió Weber.
Si surgen problemas durante la votación, como que alguien intente interrumpir o causar confusión, Weber dice que los trabajadores electorales han sido entrenados para des escalar la situación.
“Si todo lo demĆ”s falla, estamos preparados para llamar bĆ”sicamente a las fuerzas del orden para asegurarnos de que estĆ”n a salvo”.



